Material para despejar las dudas de dirección comercial, IT y compliance después de la propuesta: qué hace la herramienta, qué no hace y cómo se cuida la cuenta de cada reclutador.
Nadie entrega una contraseña, nadie comparte una sesión y ningún mensaje sale a nombre de Talentum.
En su navegador, con su usuario, su contraseña y su segundo factor. Todo eso lo valida LinkedIn; Talentum no participa.
“Talentum LinkedIn Sync”, publicada por Talentum en la Chrome Web Store. Es lo que abre el botón “Vincular LinkedIn”.
La extensión sincroniza la sesión abierta con su usuario de Talentum. Queda “Cuenta vinculada usando la extensión de Talentum”.
Cada usuario de Talentum vincula a lo sumo una cuenta de LinkedIn, la suya, y no la comparte con nadie.
Configuración → Integraciones → Desvincular. Si hay campañas activas, el producto avisa antes. El reclutador también puede cerrar esa sesión desde la configuración de seguridad de LinkedIn.
La cuenta queda desvinculada y las campañas con acciones de LinkedIn se pausan automáticamente. El reclutador verifica en LinkedIn y vuelve a vincular con la extensión.
Repartidas a lo largo del día, con tope diario y semanal fijado en el servidor. Al llegar al tope, las secuencias se pausan y se reanudan solas al día hábil siguiente.
Nota de invitación: 200 caracteres en cuenta gratuita, 300 con Premium, Sales Navigator o Recruiter.
Solo con Premium, Sales Navigator o Recruiter. Los créditos los asigna LinkedIn por licencia y se renuevan cada mes.
Talentum lee los créditos disponibles y, con 0, deshabilita el paso. No hacen falta para operar: la invitación cubre el mismo alcance.
Contactos, invitaciones y conversaciones quedan en la cuenta de LinkedIn del reclutador. Desvincular deja todo como estaba; los datos del espacio de trabajo se exportan.
Diarios y semanales, por cuenta, fijados en el servidor. Nadie los sube desde la interfaz.
Cuando una cuenta se acerca a su tope, las secuencias se pausan solas y se reanudan en una fecha y hora visibles en el producto.
La sesión es la del propio reclutador, en su cuenta. No se comparte entre usuarios.
Solo salen las acciones de las secuencias aprobadas, con esperas de horas o días entre pasos y en volúmenes que un reclutador maneja a mano.
Si la sesión se desvincula, las campañas de esa cuenta se pausan. Se retoman cuando el reclutador vuelve a vincular.
Tampoco el segundo factor. La autenticación ocurre solo en LinkedIn.
Solo ejecuta las acciones de las secuencias que el reclutador aprobó, con esperas entre pasos.
Los destinatarios son los candidatos que el reclutador cargó; el texto es el suyo, con nombre y apellido como únicas variables.
Cada usuario de Talentum vincula a lo sumo una cuenta de LinkedIn, y es la suya.
Cada mensaje sale del perfil del reclutador. El candidato nunca ve a Talentum.
Los límites viven en el servidor. Si una cuenta llega al tope, espera; no hay botón para forzar.
Quedamos a disposición para cualquier pregunta de IT o compliance.